martes, 21 de septiembre de 2010

Fantasmas

Esta mañana he desayunado cereales con leche, café y Coca-cola zero, me he pegado una ducha agradable a una temperatura media, me he vestido con ropa cómoda y me he dedicado un rato a escribir la tesina... Pero algo raro pasaba. Sentía una extraña presencia. Una presencia intrusiva como no la había sentido desde antes de que, hace meses, hubiera desenchufado la webcam de mi ordenador y la hubiese guardado en una caja de latón (hay virus que se apropian del control de tu webcam, es cierto, me avisaron de ello en letras rojas en un e-mail. Se hacen con tu imagen, la captan por internet o por satélite, via Wifi y microondas, y el día menos pensado puedes verte en una película porno de un motel de poca monta o en un anuncio de almorranas -o incluso de crema para curarlas- muy extendido en los países asiáticos).
Aunque debo admitir que en este caso no era tan desagradable, y me he podido meter el dedo en la nariz casi con la tranquilidad de costumbre, aunque no del todo, motivo por el cual mi trabajo se ha visto beneficiado. Probablemente esta sea la razón de que ayer fuese un día fructuoso para mi tesina, y no una supuesta mejora de mi inteligencia a base de los efectos de AXE, puesto que debeis tener en cuenta que no me meto el dedo en la nariz como el resto de personas. Qué asco... no, no como ellos. Cierto, hurgo en las fosas nasales con uno de los diez dedos con los que me alcanzo con comodidad, pero lejos de actuar como un Nobita cualquiera, no lanzo los resultados de mi prospección por ahí con descuido sino que los deposito con cuidado, y con la ayuda de un pañuelo, en la papelera. Una vez hecho esto, además, soy consicente del aspecto antihigienico de haber tocado las propias mucosidades con la mano (o, de hecho, las mucosidades de cualquiera tanto con las manos como con cualquier otra parte del cuerpo) así que lejos de seguir tecleando con calma, me dirijo al lavabo para lavarme el dedo intoxicado. Creedme, si las ratas (o sus pulgas) fueron las que transmitieron la plaga negra en la Edad Media, los transmisores de plagas de la actualidad son los teclados y demás objetos manipulados con manos cubiertas de mucosidades propias o ajenas. Si me dijeran que en esto está el origen de la mayoría de enfermedades de transmisión sexual, me lo creería. Quizás, si profundizara, lograría exculpar a las ratas (y a sus parásitos).
Perdón por el excurso. Al ser un texto escrito, podría rectificar y eliminarlo, pero creo que os hago un gran servicio explicando estas cuestiones de impacto potencialmente tan importante en la salud del planeta y de sus habitantes. Pero, retomando el hilo de lo que decía, he podido trabajar con más ahinco gracias a que esta presencia, de la que ayer no era del todo consicente pese a notar sus efectos beneficiosos, ha evitado que me metiese el dedo en la nariz.
Pero no ha sido hasta que se lo he comentado a mi amigo Nacho que he caído en la cuenta de lo que ocurría. ¡Esa presencia era el propio Nacho! Un Nacho que, en realidad, no estaba aquí. Llevaba seis horas conversando con un amigo que sentía presente por una razón muy sencilla. Huelo como Nacho. Porque, desde ayer, Nacho y yo usamos el mismo desodorante.

Que Nacho use AXE DARK TEMPTATION me parece más adecuado que que lo use yo, la verdad. Porque él sí tiene la piel oscura. Pese a todo, no creo que sea negro, porque aunque el tono de piel, y otras características físicas, puedan hacer pensar en una taxonomía de origen africano, tiene unos preciosos ojos azules y unas facciones que lo aproximan mucho más a Tricia Helfer que a Samuel L. Jackson. Como mucho, Nacho podría ser mulato. O un Cylon.



Pero independientemente de sus rasgos físicos, y a lo distintos que son de los míos, ahora Nacho y yo olemos a un extraño polímero achocolatado...
¿Pero es eso todo lo que compartimos?

Agarraos fuerte.




NO.


He estado hablando durante seis horas con Nacho pese a que no estaba allí, confundido por la presencia de su olor. Algo en mí lo sabía, claro, y era consicente de que el Nacho de verdad no estaba en mi cuarto. No suelo hurgarme la nariz delante de mis amigos. A veces sí detrás de ellos, o a su lado, puesto así como de tres cuartos,(Esa es la explicación de que vaya tanto al lavabo, y no mi constante ingestión de Coca-cola (Zero) o un hipotético colon irritable: tengo que lavarme las manos).
PERO.
Un rato después de haberme dado cuenta de mi monólogo, Nacho ha iniciado sesión en Messenger.

"Hola" ha dicho. Yo no me he enterado, porque estaba en el baño, pero cuando he regresado sí lo he leído, y él había añadido "He vuelto".
¿"He vuelto"? ¿Es que acaso había estado aquí antes y luego se había marchado?
Dios mío. El corazón me había empezado a latir con fuerza. Una teoría, imposible, inconcebible, estaba empezando a formarse en mi cabeza. Para comprobarla, he hablado con él de mi tesina. Hablo mucho de ella, me ha estado monopolizando los ultimos meses, pero aún así... Nacho ha hablado con naturalidad de aspectos de este trabajo que no estoy seguro de haber hablado con él.
Pero sí con su presencia olorífica.

Amigos, aún tengo que hacer algunas comprobaciones, pero si mis teorías son correctas, empiezo a entender el funcionamiento del desodorante AXE. Los usuarios establecen comunicación telepática. Una mente Colmena. Todos los hombres que utilizan AXE DARK TEMPTATION piensan a la vez, juntos. La sabiduría combinada de todos los hombres que, con un consejo de aquí y un pensamiento de allá, maximizan su comportamiento y su pensamiento para volverse máquinas de ligar irresistibles.
Aún llevo poco. Dos días. Mi conexión con la mente colmena es aún ténue y ha empezado por personas con las que ya tenía cierta afinidad.
Pero esto promete.

La pregunta es... ¿Son los usuarios de AXE consicentes de esta conexión psíquica? ¿O solo lo soy yo, gracias a mi aproximación sistematizada a su uso y a mi, debo admitirlo, intelecto privilegiado?

¿Lo sabe el fabricante?

¿O es el AXE una moderna penicilina, descubierta por error pero destinada a cambiar el curso de la historia humana?

Os mantendré informados.

--minificha----Día 2--

Altura: 183 cm.
Peso: 100 Kg.
Pelo: Marrón, rizado y escaso.
Ojos: Marrones (2)
Forma física: Rebosante.
Olor: Nacho.
Efecto AXE en mujeres: Ninguno aparente
Efectos AXE secundarios: Posible conexión a una mente colmena, que por ahora llamaré VAST AXE LIVING INTELLIGENCE SYSTEM, o VALIS.

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